No compres autos, compra el cerebro: Por qué Google es la verdadera automotriz del futuro

Les voy a contar un secreto: a mí no me gustan los autos. Tengo una Toyota Corolla Cross híbrida porque me lleva y me trae, y porque la conseguí laburando. No soy de los que se fija en el motor para impresionar a nadie. Pero lo que sí soy, y con orgullo, es un analista de mercados financieros. Y cuando miro el sector automotriz hoy, no veo fierros; veo una industria que está colapsando para renacer en manos de otros dueños.

En Argentina, la industria automotriz mueve el 10% del PIB. A nivel mundial es gigante. Pero si estás comprando acciones de Ford, GM o Volkswagen pensando que son baratas, te estás comprando un problema. El negocio cambió, y la plata grande ya no está en vender el chasis, sino en vender el cerebro.

El colapso del modelo tradicional

Las automotrices tradicionales están en crisis terminal. Volkswagen cerrando fábricas en Alemania por primera vez en su historia. Ford perdiendo hasta u$s 22.000 por cada vehículo eléctrico que vende. Están invirtiendo miles de millones en tecnología que no dominan y llegando tarde.

¿El resultado? Se están convirtiendo en meros ensambladores de hardware. El valor agregado se mudó al software, a la conducción autónoma y a la gestión de flotas. Y ahí es donde entra el verdadero jugador que estoy analizando.

Waymo: El “Android” de los autos

Mientras todos miran a Tesla (que es un monstruo aparte y tiene su propia valuación estratosférica), hay un ganador silencioso que ya está operando y comiendo mercado: Waymo, propiedad de Alphabet (Google).

Técnicamente, Waymo es lo que Android fue para los celulares. Google no quiere fabricar autos (aunque lo hizo para probar); quiere que Hyundai, Toyota o quien sea use su sistema operativo.

  • El dato duro: Waymo ya tiene robotaxis operando en San Francisco, Phoenix y Los Ángeles. En San Francisco, le están sacando market share a Uber y Lyft de manera agresiva.
  • La capitulación de la competencia: General Motors intentó competir con su división Cruise y tuvo que dar marcha atrás por fallas de seguridad masivas. Uber, que nació para matar al taxi, se dio cuenta de que no puede competir con el robotaxi y terminó firmando acuerdos con Waymo en Austin y Atlanta para ofrecer sus autos en la app. Si no puedes vencerlos, únete a ellos.

La Tesis de Inversión: Comprá Alphabet (GOOGL)

Si querés invertir en el futuro del transporte, no compres Ford. Comprá Alphabet. Hoy, Waymo representa apenas un 3% de los ingresos de Google. Es una opción “gratis” dentro de la acción: estás pagando por el buscador y YouTube, y te llevás de regalo la empresa líder en conducción autónoma, valuada conservadoramente en u$s 100.000 millones.

Si a Waymo le va mal, Google sigue siendo un gigante publicitario. Si a Waymo le va bien (y le está yendo muy bien), el upside es exponencial. Es una asimetría de riesgo/beneficio que me encanta.

China: El elefante en la habitación

Menciono a China solo para descartarla. Baidu y BYD están haciendo cosas interesantes, sí. Pero yo invierto en Occidente. Con la guerra comercial y los riesgos regulatorios, meterse en activos chinos es un dolor de cabeza que no necesito. Prefiero la seguridad jurídica y la innovación de Silicon Valley.

Conclusión

El auto del futuro no se va a vender por sus caballos de fuerza, sino por sus teraflops de procesamiento. El negocio pasa de la venta de unidades a la venta de servicios de movilidad recurrente.

  • Vendé: Automotrices tradicionales (Ford, GM). Tienen costos fijos altos, sindicatos pesados y tecnología vieja.
  • Mantené/Analizá: Tesla (TSLA) y Ferrari (RACE). Ferrari es lujo, juega otro partido. Tesla es tecnología + energía, pero la valuación siempre es exigente.
  • Comprá: Alphabet (GOOGL). Es la jugada más inteligente para capturar el valor de los robotaxis sin el riesgo industrial de fabricar chapas.

Todo esto, desde los CEDEARs de Google hasta los de Ferrari o Tesla, lo operás en Bull Market. No te quedes con el fierro viejo, poné la guita donde está el cerebro.

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