Si el petróleo fue la sangre de la economía del siglo XX, el silicio es el oxígeno del siglo XXI, y la válvula la tiene NVIDIA. Lo vengo diciendo desde 2020, cuando en plena cuarentena recomendaba esta empresa porque veía que las placas de video (GPU) dejaban de ser solo para gamers o mineros de crypto y pasaban a ser el motor de algo mucho más grande.
Hoy, con NVIDIA rozando los 4 trillones de dólares de valuación (sí, trillones en la escala americana, una cifra que deja chiquito al PBI de potencias enteras), la tesis se confirmó: esta empresa no es solo la “más grande del mundo”, es la infraestructura crítica de la civilización moderna. Pero lo importante ahora no es mirar lo que subió, sino entender técnicamente por qué su foso defensivo es casi imposible de cruzar y cómo pueden aprovechar esto operando desde Bull Market.
El salto cuántico: De Hopper a Blackwell
Muchos hablan de “burbuja”, pero los fundamentos técnicos dicen otra cosa. El mercado está descontando el éxito de la nueva arquitectura Blackwell, que no es una mejora incremental, es un cambio de paradigma brutal respecto a la generación anterior (H100 “Hopper”).
Para que se entienda la magnitud técnica de lo que estamos operando:
- Memoria: La nueva serie B200 salta a 192GB de memoria HBM3e. Esto es clave porque los Grandes Modelos de Lenguaje (LLMs) actuales son tan pesados que no entran en chips convencionales; necesitan esta memoria masiva para “razonar” (inferencia) sin latencia.
- Ancho de Banda: Pasamos de 3.35 TB/s a 8 TB/s. Es como ensanchar la General Paz de 4 carriles a 10 de golpe.
- Potencia: Estamos hablando de 20 petaFLOPS en precisión FP4.
Esto significa que quien quiera competir en la carrera de la IA, no tiene opción: tiene que pagar el “peaje” a Jensen Huang.
Los “Frenemies” y la barrera de CUDA
El mayor riesgo que analizamos siempre son los “frenemies” (amigos-enemigos). Los 5 clientes más grandes de NVIDIA (Microsoft, Meta, Google, Amazon, Tesla) representan el 50% de su facturación y todos están tratando de diseñar sus propios chips.
Pero acá está el secreto que mantiene a NVIDIA en el trono: CUDA. No venden solo chips; venden el estándar de la industria. Todo el código de IA del mundo se escribe sobre su plataforma de software. Migrar a un chip de la competencia implica reescribir todo, un costo operativo que nadie quiere asumir. NVIDIA tiene márgenes brutos del 73% porque vende hardware con la dependencia del software.
La estrategia ganadora: El Fondo de IA de Muki Tenenbaum
Ahora, la pregunta del millón: ¿Cómo operamos esto en Argentina?
En Bull Market, no solo podés comprar el CEDEAR de NVIDIA (NVDA) directamente. Entendemos que el sector es complejo y volátil, y por eso diseñamos un instrumento específico: el Fondo Inversión de Inteligencia Artificial.
Este fondo cuenta con la estrategia de Mookie Tenenbaum, nuestro especialista en geopolítica y tecnologías disruptivas. La visión de Muki es clave acá: él no solo mira el balance de una empresa, sino que analiza el mapa de cooperaciones globales. Entiende que NVIDIA depende de TSMC en Taiwán, y que la guerra de los semiconductores es un tema de estado.
El fondo busca capturar valor no solo en NVIDIA, sino diversificando en todo el ecosistema de IA, identificando a los ganadores de esta guerra tecnológica con una mirada estratégica que va más allá del gráfico diario.
Conclusión
Estamos ante una revolución comparable a la de internet en los 90. Quedarse afuera de la cartera de tecnología hoy es un error histórico. Ya sea a través del CEDEAR de NVIDIA o, para quienes buscan una gestión profesional y estratégica, a través del Fondo de IA con la visión de Mookie Tenenbaum, las herramientas están.
El futuro se está construyendo con estos chips, y en Bull Market es donde podés ser parte de él.
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